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CREDITOS
Agradecemos a Sweet Dandelion por la creación de este Skin para SC, quien nos lo ha prestado sin pedir nada a cambio de su maravilloso trabajo. La Historia Original de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling. Las imágenes y demás pertenecen a sus respectivos dueños.

Licencia Creative Commons
Magic&Sorcery se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported
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Concurso Be my Valentine - Votación: Categoría Escritura!

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Concurso Be my Valentine - Votación: Categoría Escritura!

Mensaje por Minerva McGonagall el Mar Feb 14, 2012 8:39 pm

Bienvenidos al sector de votación para el concurso Be my Valentine! Los concursantes tuvieron dos semanas para dibujar, escribir y hacer gráficos de sus parejas preferidas con personajes del foro. Ahora, es hora de votar!

Categoría Escritura

Los fics están numerados y subidos por orden de llegada. Voten por su preferido!


Número 1 - Natalia Arlovskaya e Iván Braginski

Spoiler:
Es cierto, ya me habían rechazado 4 veces.. pero no me rendiría. Este año tenía una sorpresa especial para nii-san.. una sorpresa que no podría rechazar

Rechazo



Si bien siempre dedico casi 360 días planeando mi sorpresa de San Valentín, es el 13 de febrero cuando debo hacer todos los preparativos para conquistar a mi futuro esposo.
Hasta el momento, todos mis intentos habían sido en vano. Debo admitir que no estoy segura cual es mi error pero, al parecer, el romanticismo no es lo mío.

Puse en el caldero los ingredientes necesarios para hacer chocolates que enamoren y, mientras esperaba que la cocción terminara, me dediqué a recordar los años anteriores intentando descubrir cuál había sido mi error.


1º Año en Hogwarts:

Le había dedicado a Iván un poema sincero:

Mi amor por ti es como una botella de vodka
Refrescante y… adictivo, casi una obsesión
Mi amor por ti es como una bola de nieve en la espalda
Te da escalofríos pero no puedes deshacerte de ella

Aunque no lo sepas, duele más el rechazo
Que los golpes que te he dado.
Me duele más a mi verte huir
De lo que te duele a ti cuando te ahorco con la bufanda

Lo que yo siento es especial,
No solo un deseo, es una necesidad
Tú quieres ser uno con todos,
Excepto con quien quiere ser uno contigo

Te prometo estar siempre a tu lado
Incluso si debo obligarte
Juro que no voy a abandonarte
Porque pienso encadenarte a mi brazo.

Un amor como el nuestro duraría por siempre
Imagina que feliz seria el futuro si nos casáramos:
Tú, torturando gente con alegría
mientras yo preparo la cena y el postre

CASATE CONMIGO AHORA
No es un pedido, es una orden
Y cuando termines de leer esto,
Yo estaré con mis brazos alrededor de tu cuello.


pero no logré sorprenderlo mientras leía porque al notar que la carta era mía, Iván se había encerrado a leerlo en el baño de hombres.

2º año en Hogwarts:

Decidí dar un vuelco a mi plan de acción y le escribí una carta anónima y románticamente amenazante a la que no podría resistirse.

Querido Iván:
Quiero ser uno contigo pero me apena decirlo en público. Te espero en la lechuceria esta noche para que podamos ser uno este San Valentín.
-Anónimo –
P.D. si no vienes puedes ir despidiéndote de tu lechuza, Vladimir III

Pero aparentemente Nii-san se dio cuenta que era yo.. y nunca apareció.
Por supuesto, la lechuza tampoco apareció nunca más, la envié a la Antártida.

3º año en Hogwarts

Definitivamente las cartas no funcionarían por lo que preparé algo más drástico.
Me compré un vestido de novia por catálogo y la noche del 13 de febrero me escabullí a la habitación de hombres y me senté a los pies de la cama de Iván.. observándolo en silencio hasta que, a media noche, susurré suavemente en su oído Nii-San….. cásate conmigo… cásate.. casémonos….
Pero, al parecer, Iván tenía una pesadilla porque se levantó corriendo y huyó.

4º Año en Hogwarts

Quizás ser amable era mi problema así que prepare un plan más arriesgado.
Dejé un rastro de girasoles que condujeron al ruso desde la sala común de Slytherin hasta el bosque prohibido, donde yo lo esperaba con una trampa para atraparlo.
Todo iba marchando perfectamente hasta que Iván me vió, sosteniendo una cadena en mis manos. No tuve la velocidad suficiente para atraparlo.


Salí de mis pensamientos al sentir aroma a quemado…. Era demasiado tarde, las galletas estaban arruinadas.

¿Qué debía hacer?; faltaban solo unas horas para San Valentín y no podía volver a fracasar ya que este era el último año de Iván en Hogwarts.

Me mantuve en silencio por varios minutos, caminando en círculos alrededor del caldero en busca de una solución.

Solo tenía una cosa en claro: JAMAS voy a darme por vencida; siempre puedo volver a intentar con el vestido de novia..¿Verdad?


Número 2 - Zero Braveheart y Rose Weasley

Spoiler:
P.D.: Te amo



18 de Junio, 2021

Es el último día de clases, y Rose, ya en quinto año, está empacando sus cosas para volver a casa al día siguiente. La pelirroja quería tener todo listo antes de bajar al Gran Salón para el banquete de fin de año, pues sabía que luego no tendría ganas de mover un solo dedo.

Apuntó su varita a una pila de libros que había amontonados sobre su cama, y con un swish y flick los libros se alzaron en el aire. Uno a uno, se fueron metiendo ordenadamente en su baúl, supervisados por ella. No había guardado ni la mitad de los libros, cuando en la pila apareció un paquete extraño, del tamaño de un grueso tomo, rectangular y envuelto en papel madera. Una pequeña tarjeta llevaba su nombre escrito en tinta azul. Con cuidado, Rose dejó la pila de cosas sobre el suelo a su lado y tomó el paquete.

- ¿Pero qué…? –murmuró. No recordaba tener algo así, y sin embargo estaba dirigido a ella. Con cuidado, desenvolvió el paquete. Adentro había una caja de caoba, bastante simple, con bisagras doradas y un fénix tallado en la tapa. Aún sin comprender nada, la pelirroja abrió la caja. Lo primero que encontró fue una nota:

Creo que es hora de que leas estas, ahora que ya no estaré en Hogwarts. Te corresponden.

-Zero


Dejó la nota a un lado y volvió a mirar el contenido de la caja. Estaba llena de cartas, todas y cada una de ellas dirigida a ella. Cartas que Zero nunca le había dado. Se preguntó por qué, y sin más, buscó la primera de todas y se puso a leer.


28 de Agosto, 2019

Querida Rosie:
Ya sé que esto ya te lo dije antes, pero me la pasé de maravilla estas vacaciones. Eres fantástica, pequeña, ¡aún no me creo que me hayas ganado jugando al ajedrez mágico! ¡Pensar que te conocí cuando solo tenías 9 añitos! Ay, pero qué mona eras…bueno, cuando entraste en confianza. Que sepas que nunca me olvidaré de que me prendiste fuego la primera vez que me viste. Aprendí por las malas a hacerte caso, ¿No crees?
Hay muchísimas cosas que no te dije durante el verano, porque aún estoy intentando darles sentido. Ni yo mismo me entiendo, Rosie, pero… algo pasó durante las vacaciones. Como una chispa que se encendió de repente.
Te quiero muchísimo, pequeña, que no se te olvide. ¿Te casas conmigo?

- Zero


La muchacha frunció el ceño, sin comprender. Era lo típico que Zero le decía siempre, ¿no? Dejó la carta a un lado y tomó otra.


30 de Octubre, 2019

Rose:
Necesito hablar contigo. Hay algo que te tengo que decir. Desde mi última carta estuve pensando mucho.
Rose, creo que te amo. Cada vez que te veo me da un brinco el corazón. Me distraigo en clases pensando en ti y en las cosas que hacemos juntos. Pensando en tus ojos azules, y ese cabello indomable del color del fuego, en tus pecas y tu sonrisa…se me va el aire de los pulmones de solo imaginarlo. Jamás me había sentido así por otra persona, Rose. Esto es malo, ¿qué dirá Louis?
Sé que no te estoy enviando estas cartas. Es demasiado vergonzoso. Quizás algún día te las muestre. Quizás…

- Zero



Rose se quedó mirando la carta. Bueno, eso ya lo sabía… ¿no?


10 de Febrero, 2020

Pequeña princesita:
Will you be my Valentine? Sé que es un poco tarde, pero… no me decido a pedirte que salgas conmigo.
Te quiero, Rosie, más de lo que te imaginas.

- Zero


22 de Abril, 2020

Rosie:
Estoy celoso. Celoso porque pasas demasiado tiempo con el pequeño Malfoy. Supongo que es tu amigo, ¿verdad? No te juzgaré por juntarte con él, si lo haces de seguro es porque no es tan mala persona como toda tu familia lo pinta.
Quisiera que pasaras conmigo tanto tiempo como pasas con él. ¡Y eso que estamos en la misma casa! Ojalá supieras cómo me siento. Pero no puedo decirte, Rosie, no puedo…me falta coraje para hacerlo. ¡Patético! ¡Qué un Gryffindor diga semejante barbaridad! Quizás algún día lo haga. Pronto.

- Zero

P.D.: Te amo.


17 de Junio, 2020

Princesita!
Louis me invitó a pasar el verano con él de nuevo, ¿no es fantástico? No puedo esperar a volver a verte durante las vacaciones, mi pequeña, juro que esta vez te derrotaré en el ajedrez mágico. Te juego unas carreritas de escoba, ¿quieres? Si me ganas, te haré tantos brownies, pastelitos y galletitas como quieras.

- Zero

P.D.: Te amo.


7 de Septiembre, 2020

Mi Rosie:
Me duele verte tan atormentada. Me gustaría poder consolarte, ser a quien acudas siempre que te pase algo; me gustaría que hubiera algo que yo pudiera hacer al respecto. Quisiera ser aquella persona especial en tu vida. Pero sé que no puedo, que jamás lo seré. Estoy condenado a permanecer como tu amigo por siempre.
Él te gusta, ¿no es cierto? Se te nota en la mirada. Nunca te había visto mirar a alguien con esos ojos. La forma en que sonríes cuando hablas de él…
Me parte el alma Rosie, mi pequeñita, mi princesa de cuentos de hadas. No quiero que sufras. Ya no llores. Él está celoso, eso es todo. Celoso de mí. Dulce ironía que me atormenta.
Siempre estaré a tu lado, no importa lo que pase. Puedes contar conmigo.

-Zero

P.D.: Te amo.



Habiendo leído varias cartas seguidas, la chica al fin alzó la vista. Le temblaban levemente las manos, y sentía que algo le oprimía el pecho. Le dolía… le dolía horrores leer todo esto. Recordaba esos días, aunque bueno, había sido hacía solo unos meses… la tensión entre Zero y Scorp antes de ponerse de novia, la manera en que había sufrido, en que todos habían sufrido… por ella. Siguió leyendo, sintiendo que comenzaba a faltarle la respiración.


12 de Septiembre, 2020

Mi Rosie:
Ya no llores, hermosa, te lo suplico. Estoy cansado de estas peleas, de la forma en que me mira tu amigo cada vez que me acerco… estoy cansado de todo.
No sé que hacer, princesita. Te haré unos brownies así se te pasa el llanto.

- Zero

P.D.: Te amo.


29 de Septiembre, 2020

Princesita:
……………… olvídalo, aún no puedo ni escribir. Te amo.

-Zero


15 de Octubre, 2020

Mi querida Rose:
Eres mi mundo, mi todo. Por un lado me alegra que estés con la persona que más quieres… por el otro… mejor olvídalo. No quiero perderte, Rose, desearía que Scorpius dejara de mirarme como si hubiera matado a su padre.

- Zero

P.D.: Como siempre, te amo.


18 de Enero, 2021

A mi reina, la más hermosa:
Hoy casi me descubres. Hoy casi te digo todo lo que siento, y me odio por haber flaqueado. Tengo que ser fuerte para ti. Viviré.

- Zero

P.D.: Te amo.


30 de Enero, 2021

Preciosa:
Ya no puedo seguir así. Te amo, te amo más que a nadie en el mundo, y sin embargo no puedo dejarte ir. Aunque sé que sería lo mejor para ambos. Confieso que muchas veces consideré borrarme la memoria, quitarme todos los recuerdos que tengo sobre ti. Pero no puedo. Soy un cobarde.
Ya no soporto a tu novio. Lo he intentado todo, Rosie, lo juro. Pero a veces te juro que me dan unas ganas imposibles de abollarle el rostro de un golpe bien puesto. Se lo tendría bien merecido. Intenté mantener la cordialidad. Lo siento mucho si de aquí al momento en que leas esto decido romperle la nariz a Malfoy.


Rose se aferró a esta carta con fuerza, temblando más que antes. Tenía un nudo en la garganta. Y pensar que Zero había estado sufiendo tanto… y ella no lo había notado. La caligrafía era irregular, algo temblorosa y vacilante. La pelirroja no podía ni imaginarse todo lo que había estado sintiendo su amigo al momento de escribir esto.

¿Sabes qué es lo que más me molesta? Estoy cabreadísimo conmigo mismo, hermosa. Ese maldito imbécil de Malfoy jamás habría visto lo que tenía en frente de no haber sido por mí. Porque me tenía celos. Es mi culpa que se haya dado cuenta de que te quería. Jamás me lo podré perdonar. Si tan solo hubiera actuado antes…ese estúpido me debe su relación completa. No sé ni cómo describir lo que estoy sintiendo en este momento. Es un sentimiento horrible, y me duele como nunca nada me ha dolido, me oprime el pecho y me quita el aire y amenaza con salir cada vez que le veo el rostro, con su perfecto cabello rubio y esa mirada altanera llena de odio hacia mí.
Escribo esto porque ya no lo soporto. Lo siento muchísimo, hermosa. Te amo.

- Zero


10 de Junio, 2021

A mi reina:
Rose, mi tiempo en Hogwarts se ha acabado. Fueron los mejores 7 años de mi vida, y no me arrepiento de nada. He decidido dejarte esta colección de cartas que jamás tuve el valor de darte. Al final, se me hizo una costumbre escribirlas para descargarme, sabiendo que no las leerías. Te corresponden, mi Rosie, todas y cada una de ellas. Te entrego mi corazón en tinta y papel.
Lo más probable es que nos sigamos viendo cuando estés de vacaciones, pero ambos sabemos que ya no será igual que los años que pasamos juntos en la Sala Común. Quizás… quizás esto sea algo positivo para los dos. Me vendrá bien un cambio de aire. Y a ustedes les hará bien un poco de paz. Sin mí.


Rose no pudo evitar notar que, una vez más, la caligrafía parecía desarmarse a medida que avanzaba la carta. Miró hacia el final. Los últimos renglones estaban salpicados de lágrimas y manchados en algunas partes.

Quiero que sepas que eres la persona más maravillosa que conocí en toda mi corta vida, Rosie. Eres hermosa, no importa lo que creas, desde tu cabello hasta tus pecas, de la cabeza a los pies. Eres inteligente, graciosa y divertida, y eres una de las personas más sensibles y tiernas que conozco. Eres una excelente persona, princesa. Cásate conmigo. Te extrañaré. Intentaré mantenerme en contacto, pero no sé qué será de mi vida de ahora en adelante.
Aún te amo, más allá de todo lo que ha sucedido en este último año. Aún te amo y te seguiré amando hasta que el tiempo decida cerrar mis heridas y curar mi corazón. Eres la pequeñita más perfecta del mundo. Que no se te olvide.
Les deseo lo mejor, de todo corazón. Lo único que quiero es que seas feliz. Así que sé feliz, preciosa, disfruta del tiempo que te queda en Hogwarts, disfruta de tu novio y vive tu vida al máximo.
Nunca me olvides. Yo jamás te olvidaré.

- Zero

P.D.: Te amo. Ahora y para siempre.



Número 3 - Scorpius Malfoy y Rose Weasley

Spoiler:
Egoísta


Egoísta. Eso es lo que soy. Ya lo sé, lo tengo bien claro. No hace falta que me lo diga nadie.

Te quiero para mí solo. No quiero que ningún otro tipo te mire como yo te miro. Me cabrea. Porque eres mía y solo mía, ¿verdad?

No me gusta que se te acerquen otros hombres. Todos ellos quieren robarte. Quieren alejarte de mí. No me gusta. No me gusta que te miren, que te toquen, que te abracen. No. ¿Acaso no saben que tu corazón ya tiene dueño?

Porque eres mía y solo mía, ¿verdad?

Quisiera ser el dueño de todo tu tiempo, de todas tus palabras, de tus sonrisas y tus miradas cómplices. Quisiera vivir en un mundo sólo para nosotros dos, poder congelar el tiempo cuando estamos juntos, y que nunca tuvieras que separarte de mí.

Porque eres mía y solo mía, ¿verdad?

Quisiera ser el primero y el único al que acudas cuando algo te atormenta, ser quien te consuele siempre que lo necesites, quien te abrace, te acaricie y te diga que todo saldrá bien.

Porque soy parte de tu mundo, como tú eres parte del mío, y maldigo y bendigo el día en que el destino decidió que termináramos juntos. Tú y yo contra el mundo.

Porque eres mía y solo mía, y eso a mi me basta.

Quisiera poder hablar con mi familia sobre lo maravillosa que eres, contarles de tu inteligencia, tu atrevimiento, el hermoso azul de tus ojos, tus pequitas adorables y hasta la forma en que te ríes y me haces reír.

Porque eres mía y solo mía, sin importar lo que piensen los demás.

Una sonrisa tuya es suficiente para alegrarme un día entero; tus besos me paralizan; tus caricias son las más dulces y cálidas que jamás recibí.

Quiero amarte de aquí al infinito, quiero mimarte, besarte y hacerte regalitos tontos. Quiero ver en ti todo lo que los demás son demasiado ciegos para ver, quiero ser dueño de tu cuerpo y alma y compartir contigo el resto de mi vida y lo que viene después.

Quiero tocarte en lugares inapropiados, hacerte mía en más de una forma. Quiero ser no solo tu primer beso, sino también el último. Quiero ser el único con quien compartas todo tu ser, así como yo quiero que tú seas la única con quien yo comparta el mío.

Tú. Mi ángel, mi luz y mi alegría, quien a veces siento que se me escapa de entre los dedos porque me asaltan las inseguridades. ¿Qué hace alguien como tú con alguien como yo?
Tú, la cosita más sociable y con la familia más numerosa que jamás conocí. Tú, que me conoces mejor que nadie, y que has logrado tocar mi corazón como nunca nadie lo había tocado jamás. Mi vida, mi cielo, mi amor.

Te quiero para mí solo. No quiero compartirte con nadie más. Porque soy un egoísta; eso es lo que soy.


Número 4 - Zero Braveheart y Rose Weasley

Spoiler:
Un día desde "Zero"



Me despierto. Es temprano, por la mañana. Arg, no me quiero levantar, estoy cansado y no quiero ir a clases. Me sabe fatal pensar así porque me siento un vago…¡pero es que no quiero! Bueno, supongo que será mejor dejar de pensar chiquilladas y levantarme de una vez. Que se note que soy un adulto responsable.

Voy al comedor, y como siempre no puedo evitar buscar con la mirada a mi pelirroja favorita. Me encanta desayunar con ella, desde que ella entró en Hogwarts. Es un pequeño placer mañanero. Además, es divertido ver qué cara tocará cada mañana, porque esta chica de vez en cuando se despierta con unas carazas…una vez tenía unas ojeras enormes, se notaba que no había pegado ojo en toda la noche. No se me ocurrió nada mejor que decirle de broma que tenía cara de bruja mala de cuento. Me tiró el café encima. En el momento dolió, mucho, ¡y casi me deja sin hijos! Pero ahora lo recuerdo como algo divertido.

¡Oh! Parece que hoy se levantó de bastante buen humor. Mírenla, señores, la perfección hecha personita. ¡Y no os atreváis a decir que no es perfecta en mi presencia! Para mí lo es, así que a callar. Si es que me encanta todo de esta chica…¿qué hechizo malvado me has echado, princesita? Cuando te veo mis días se llenan de color…ay, qué cursi puedo ponerme a veces.

Pero tristemente el desayuno no dura eternamente y tengo que separarme de ella. Bueno, siempre intento ponerme positivo cuando entro en estado moñas, pensando que la veré en el almuerzo. Algo es algo, digo yo.

Voy a clases. Una mañana no demasiado movidita, con Louis y James constantemente tentándome para hacer alguna travesura. No sé cómo se las arreglan para describir esos planes como si fueran la más exquisita de las chucherías. Pero no, no, a mi eso de las travesuras no me va…osea, no es que sea un santo ni mucho menos, pero no me gusta la idea de que después me castiguen. Nunca me gustaron los castigos, y menos cuando me los busco yo mismo. A veces pienso que soy un chico muy sensible en ese aspecto…

Recuerdo que una vez, cuando éramos pequeños, Rose me castigó un día entero sin hablarme. Si mal no recuerdo, ella tenía diez añitos…ay, qué mona era, quiero una hija como ella. Y yo entonces tenía doce, apenas había empezado con el estirón, aunque ya era bastante grande. Pero bueno, eso ahora no viene al caso. No recuerdo por qué fue…¡ah sí, ya me acuerdo! Fue a principios de las vacaciones de verano, y Louis y yo estábamos jugando en un pantano. Andaba por allí farfullando que éramos unos guarros por embarrarnos por gusto, y quise demostrarle que era divertido. Además, no estábamos haciendo el tonto, ¡buscábamos sapos!. Quería que se uniera a nosotros, se empezó a resistir…y se cayó en el barro. Tenía lodo hasta en el pelo, y además se le coló un sapo por la ropa, para rematar el pastel. Cuando intenté ayudarla (que reconozco no pude evitar contener la risa) me empujó y se fue corriendo. Luego cuando volvíamos a la casa vi que estaba llorando…y me rompí un poco por dentro. Me sentí terriblemente culpable. Intenté disculparme varias veces, pero ella me rehuía, echándome miradas asesinas y evitándome todo el tiempo. Me sentía fatal, y no sabía qué hacer para que me perdonara. Como ya he dicho antes, soy muy sensible, y jamás he soportado que alguien esté mucho tiempo enfadado conmigo, y menos cuando es una tontería. Me pasé toda la tarde pensando qué podía hacer para que me perdonara. Desde siempre Rose me había caído genial, y no soportaba que no me hablara. Después de comer me puse a buscar flores por el campo. Mi madre me había enseñado a hacer coronas de flores, y pensé que una se vería realmente linda en ella, así que le hice una bien bonita y se la llevé. Se me quedó mirando raro, creo que porque debía tener un aspecto horrible. Me había resbalado unas cuantas veces, y estaba todo sucio, con las rodillas raspadas y las manos arañadas por culpa de algunas flores, que tenían espinas y me había tomado la molestia de quitarlas una a una, idea no muy buena cuando tienes las manos desnudas. Tomó la corona y se fue sin decir palabra. Pensé que no había dado resultado…pero por la noche, antes de acostarme, vino a buscarme para darme las gracias por la corona. No pude evitarlo y la abracé, loco de contento. Ahí fue cuando nació nuestra broma del “cásate conmigo”, porque me dio un besito en la mejilla y todo. Le dije que era tan adorable que seguro que de mayor sería una mujer realmente guapa y que la querría para mi, y que querría ganarme besos como aquel cada día. Se puso toda rojita, pero no dijo nada, creo que en el fondo no le disgustó la idea, jejeje.

Pasados los años me di cuenta de que no me equivoqué. Realmente se convirtió en una mujer muy guapa, más de lo que me imaginaba incluso.

Recuerdo el primer día en que la vi…un año antes de lo de la corona de flores. Louis me invitó a pasar parte de las vacaciones con su familia, y en las vacaciones se juntan todos los primos. Desde aquella vez, he ido todos los veranos…y no recuerdo mejores veranos, no señor. Rosie por aquel entonces me pareció la cosita más linda que habían visto mis ojos: tan pequeñita, pelirroja y pecosita que se me antojaba como una muñequita. Nos sentamos a tomar algo, y Rose se me quedó mirando mal y me dijo “ese es mi sitio”, con una cara super seria. Intenté convencerla de que se sentara en otro sitio, pero no quería. Terminó por enfadarse porque no le dejara su preciado asiento y prendió fuego a mi camiseta, y Louis para apagarla me echó por encima lo que tenía a mano: zumo de calabaza. Curiosa forma de empezar una relación…

Salgo de clases, no ha sido una mañana especialmente difícil, pero igualmente estoy cansado. Espero encontrarme con Rose en el comedor para que me anime. Su simple presencia ya lo hace.

Me siento a su lado, como siempre, como llevo años haciendo y jamás en mi vida me cansaría de hacer. Parece contenta. No sé cómo se las arregla, que siempre que está contenta me contagia su alegría. Ya ni me siento cansado por las clases, y se me olvidan las horas de menos que llevo de sueño. Es como si ella fuera la energía que necesita mi batería interior para moverse y funcionar. Oh, así que está contenta porque va a tener una cita con Malfoy…es extraño…pero ya no me siento contento, vuelvo a sentirme cansado y las horas que me faltan de sueño empiezan a pesarme sobre los hombros. Pero me limito a sonreír con todo mi corazón, y a decirle que espero que pase un buen día. Siempre lo hago. Siempre.

No tengo hambre. Finjo que como despacio para que Rose no se dé cuenta. Total, ella terminará en breves. Como me imaginaba, termina al poco rato y se va corriendo. Espero un tiempo prudencial a que ella se haya alejado lo suficiente. Entonces, yo me levanto y me voy de allí. El olor a comida empieza a hacerme mal.

Pasa la tarde, y poco a poco se me va pasando el malestar. Tristemente me he acostumbrado a ese tipo de cosas, y también a sobrellevarlo lo mejor que puedo, aunque empiezo a notar que todo eso se va acumulando. Temo que llegue el día en el que mi cuerpo diga basta y quiera echarlo todo afuera. Pero no puedo hacerlo. No permitiré que Rose lo vea, ya ha pasado por suficientes disgustos y preocupaciones, y me niego a convertirme en uno más. Debo protegerla de la verdad, de mi verdad. Eso solo haría que todo fuera más difícil. Creo que con que sea difícil para mí es más que suficiente.

Camino por los pasillos. He estado con los chicos bastante rato y me he despejado lo suficiente, y me noto totalmente recuperado. Aunque qué poco me ha durado. Me encuentro con Rose y Scorpius, por accidente. No puedo evitar esconderme, como si fuera una alimaña. Sé que si el rubio me ve romperé la magia de Rosie… Se me va la mirada, oí algo que me hizo pensar que estaban discutiendo…y me los encuentro besándose. Noto que algo se rompe dentro de mí, se me detiene el corazón y me falta el aire. Me siento ingrávido, ausente y mareado, queriendo pensar en el fondo que solo es una de mis pesadillas…pero no lo es. Sigo escondido, esperando a que se vayan. Cuando escucho que sus voces se alejan…rompo a llorar. No puedo evitarlo. Tiemblo como una hoja y me cuesta coordinar mi respiración. Soy patético…me doy pena…esto debería tenerlo ya más que asumido. ¿Por qué no puedo? Mi Rosie…mi princesita…mi reina…mi amor…

Llega la hora de la cena. Me siento desanimado, pesado como si me hubieran rellenado de piedras. Me siento junto a Rose, como siempre, como siempre hago y siempre me gustaría hacer. Pero este es el último año que pasaremos juntos…y eso me entristece tanto…no quiero pensar en ello, pero sé que es algo a lo que debo ir enfrentándome ya, o se me hará todo más duro. Sé que la seguiré viendo en vacaciones, sí…pero siento que no será lo mismo. Es extraño, pero siento como si…como si la fuera a perder. Como si me la fueran a quitar. Su sola compañía y su conversación consiguen hacerme sonreír, consiguen hacerme actuar con normalidad…ay, mi querida Rosie, si tan solo supieras cómo me siento en realidad…me sabe fatal, me siento como un mentiroso. Como un farsante.

Terminamos de cenar y vamos juntos a la sala común, como hemos hecho durante cinco preciosos años…cinco años que recordaré con todo mi cariño. Hablamos durante largo rato frente a la chimenea, como casi todas las noches. Nota que estoy algo triste, pero lo desvío alegando que estoy cansado. Después de todo, no es mentira, sí que estoy cansado. Estoy cansado de tantas cosas…

Quiero ser egoísta. Quiero gritar, quiero golpear algo hasta que me sangren las manos, quiero dejar que todo salga, que fluya hacia fuera. Quiero llorar, quiero decirle a Rose todo lo que siento, cómo me siento en realidad…quiero borrar a Scorpius del mapa. El recuerdo del beso que le di en un impulso hace que me quemen los labios y el corazón. Quiero besarla de nuevo. Sé que no debo. Quiero hacerla mía. Sé que no puedo. Quiero unirme a ella en cuerpo y alma como un solo ser, hacerle el amor hasta el amanecer, colmarla de besos y caricias, mirarla a los ojos y jurarle que jamás la abandonaré. Sé que eso jamás ocurrirá.

El saber que fui demasiado lento me tortura, me acuchilla. El saber que fui yo el detonante de que se cumpliera la peor de mis pesadillas, el que Scorpius se diera cuenta que amaba a Rose…todo es culpa mía. Me alegro de corazón de que Rose sea feliz…tan solo deseo su felicidad, es lo que siempre he querido…¿pero por qué no puede ser feliz conmigo? Quiero que me quiera...o más bien, debería decir que quiero que me ame. Sería todo tan sencillo…me sentiría tan lleno…pero supongo que las cosas no son así de fáciles, ¿verdad? Me pregunto qué le habré hecho yo al destino para que me gaste esta broma cruel… Aunque duela, no puedo separarme de ella, soy incapaz…sé que eso me haría aún más daño. Me destruiría. A veces incluso he pensado en borrarme la memoria y olvidarla…pero no puedo…soy un cobarde. Un estúpido y enamorado cobarde.

Me despido de ella. Le doy un achuchón y un beso en la frente, deseándole buenas noches. Como he hecho durante tantos años y nunca me cansaría de hacer. Me meto en la cama. Triste, pesado, y como cada noche, con miedo a cerrar los ojos. Cada vez tengo más pesadillas, cada vez son más constantes. Cada noche se me quitan las ganas de dormir pensando que volverán. Esas terribles imágenes, de Scorpius, mirándome por encima del hombro, riéndose de mi, declarándose ganador, mientras se pavonea con Rose delante de mí, besándola, tocándola, y yo sin poder hacer nada, sin poderme mover, condenado a tan solo poder observarles.

Mi Rose…mi querida Rose…esa pequeña pelirroja que hizo tanta mella en mi corazón. Para la que construiría un palacio, a la que le regalaría la Luna, el mundo entero. Para la que sería capaz de escalar montañas solo por verla sonreír, y por la que sería capaz de luchar contra un dragón con las manos desnudas. La reina de mi corazón…para la que yo nunca seré su rey. Mi eterna condena.


Número 5 - Manuel González Rodríguez

Spoiler:
Sin Título

“ Desearía ser una lágrima tuya... Para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas, y morir en tus labios...”

Releí aquello que había escrito en mi inseparable cuaderno de tapas de cuero y emití un suspiro mientras alzaba la vista al cielo, mis ojos se mostraban opacos y sin vida mientras una sonrisa sombría aparecía en mi rostro. ¿Cuánto tiempo seguiría así? ¿Cuánto tiempo mas podría callar lo que sentía?, mientras mis pensamientos tomaban aquella dirección, yo inconscientemente apreté entre mis dedos el lápiz con el cual estaba escribiendo. Y cerrando los ojos deje escapar una lagrima que rápidamente borre con la manga de mi túnica. Me sentía realmente estúpido por haber permitido que mis sentimientos llegasen tan lejos, me sentía fatal por saberme enamorado de aquella persona por la cual se supone solo debería sentir un cariño fraterno y de amistad… pero, en cierto modo, ¿Era anormal enamorarse de tu mejor amiga? ¿Era un error?.

Con lentitud me incorpore, dejando que aquellos pensamientos inundasen mi mente mientras recogía mis cosas, en unos minutos mas comenzaba la clase de Pociones, y no estaba de animo como para tener problemas con mi jefe de casa por “ella”.

Arrastrando los pies me dirigí hacia el castillo, observando de manera desinteresada el cielo nublado que había este día, y entonces, después de mucho tiempo, una sonrisa picara apareció en mi rostro. Era cierto que ella no sabia lo que yo sentía, era cierto que ahora ella estaba con alguien mas, y era mas que evidente que no haría nada por romper su actual relación… pero tampoco podía estar tragándome lo que sentía, no podía seguir ocultando el amor que me carcomía lentamente por dentro, así que… tenia que idear algo, tenia que haber alguna manera de que algunos sucesos me ayudasen para “confesarme”, para sacar todo aquello que tenia dentro y luego...olvidarla.

Seria lo mejor…no?, decirle lo que sentía, sacármelo de adentro e intentar olvidarla.

Así que con un suspiro entre a la clase, mostrando una sonrisa maliciosa mientras escuchaba un leve regaño ya acostumbrado por parte de mi compañero de banco. Y se lo comente, recibiendo claro una negativa de su parte, ya que a él no le gustaba toda esta situación. Pero… el plan ya estaba hecho. Así que mientras agregaba un par de cosas a la poción fue que pronuncie, en un susurro las siguientes palabras: En un beso, sabrás todo lo que he callado… -Recibiendo a cambio, un negamiento de cabeza por parte de mi amigo, el cual bufo un tanto frustrado y molesto.


Número 6 - Francis Bonnefoy y Julchen Weillschmidt

Spoiler:
No me toques



Camina por los pasillos con decisión y paso ligero. Julchen Weillschmidt, perteneciente a la casa Slytherin, va haciendo gala de lo que ella llama su “incredibilidad”. Aunque últimamente un elemento altera su paz…y su nombre es Francis Bonnefoy.

Se acercó a él hacía ya varios días con la intención de olvidar el mal trago que había pasado por culpa de un desengaño amoroso. Su amor de toda la vida la había rechazado, y se encontraba algo perdida y furiosa, con ganas de desquitarse con lo que fuera y con quien fuera. Había oído de la fama que precedía al muchacho de Ravenclaw, y pensó que sería una buena alternativa, un simple rollete que le ayudaría a olvidar sus preocupaciones…solo que ese “rollete” no salió como esperaba. Cuando lo indagó se sintió insultada, ultrajada y ridiculizarla. La tomó a menos y para colmo, la besó a traición. No quería tener nada que ver con él. Lo odiaba. Pero el francés no había tenido la misma impresión. Julchen le suponía un reto y, para un adicto a los retos como es él, aquel era un plato apetecible.

Francis, muchacho francés bien conocido por sus encantos, nunca se había encontrado con el muro que le imponía la albina. Estaba acostumbrado a ser irresistible para todo ser viviente, y que aquella menudita chica de piel blanca como la porcelana se le resistiera le extrañaba, pero a la vez le divertía. No paraba de rondarla para molestarla siempre que podía, insistiendo una y otra vez en que terminaría cayendo rendida a sus encantos.

Julchen estaba, sin decirlo de forma grosera, hasta la mismísima coronilla del rubio. Cuando se la encontraba se dedicaba a perseguirla, su voz le resultaba tan estridente y desagradable como el arañar una pizarra, y cada vez que lo veía sonreírle de aquella forma tan boba le daban ganas de romperle la nariz a puñetazo limpio. Pero por más que lo intentara, no conseguía quitárselo de encima, ¿qué podría hacer?

Y entonces, un día, se presentó la solución a sus dolores de cabeza. Hablando (o más bien discutiendo-gruñendo por parte de Julchen) terminaron llegando a un acuerdo: saldrían juntos por un periodo de un mes, si pasado ese mes Julchen se enamoraba de él, entonces debería de dejar de mirar a otros hombres aparte de él y accedería a salir con él en serio. Sin embargo, si eso no se daba, Julchen le hizo prometer que la dejaría en paz. ¡Ahí estaba, el plan perfecto! Ella conseguiría que el otro se terminara por enamorar perdidamente de ella, y cuando pasara ese mes, lo despacharía con una buena patada en el trasero, ¡la perfecta venganza para un engreído como ese! Porque total, ella nunca se enamoraría de un idiota como él… ¿verdad?

Cerraron el trato y, como habían acordado, empezaron a salir. A la albina le costó mucho, por no decir un mundo entero, no mandar a paseo al rubio cada vez que se le acercaba. Dios santo, era tan pesado… Pero debía comportarse como una buena novia para que su plan resultara. Y qué digo buena, ¡perfecta! Estuvo durante días comportándose como una novia modelo, incluso le consentía al otro algún que otro capricho suelto, como besarle siempre que ponía aquella cara de bobo, o tener citas siempre que se lo pedía. Hasta se arreglaba especialmente para verlo para que quedara cegado con su belleza innata. Quién le iba a decir, que sin comerlo ni beberlo…se terminaría enamorando de su mayor dolor de cabeza.

Se dio cuenta una noche en la que tuvieron una cita que se salía del tipo de quedadas que había estado teniendo. Quedaron para tomar algo, una especie de picnic, después del toque de queda, algo bastante osado. Se vieron en la entrada, y ella lo llevó a unos de sus rincones favoritos: un árbol que había sobre una colina, desde la que se veían bastante bien los terrenos del castillo. Era una noche bastante fría, pero eso no les impidió pasar un buen rato. Tomaron unos sándwiches hechos por el francés, hablaron y rieron, y la albina se sorprendió a sí misma dándose cuenta de que se sentía bastante a gusto con él. Empezaron a besarse, ella tuvo una pequeña falta de equilibrio, cayendo al suelo seguida del francés, que quedó encima de ella. Ambos comenzaron a reír por aquel corte de romanticismo tan monumental, cuando el francés la miró a los ojos y habló.

“Me gustas”

La chica abrió los ojos como platos, se sonrojó hasta las orejas y sele aceleró el corazón hasta límites insospechados. Después estuvieron hablando, y el chico terminó por confesarle que le gustaba de verdad. Y lo decía en un tono en el que la albina incluso le creía. Cuando se despidieron y volvió a su habitación, y estuvo toda la noche pensando en aquello. ¿Por qué se sentía tan extraña? Porque era imposible que ella lo correspondiera, ¡estaba fuera de sus planes! Y era total y absolutamente imposible que ella le correspondiera… ¿verdad?

Pasaron los días, acercándose cada vez más el final del plazo que se habían propuesto. La albina se comportaba como siempre, quizás un poco más arisca y picajosa que de costumbre, sin poderlo evitar. Sus pensamientos y dudas no la dejaban ni a sol ni a sombra, y no la dejaban relajarse. Pero poco a poco, fue como si sus ojos se despejaran y le permitieran ver mejor a Francis: no era tan prepotente como le había parecido cuando lo conoció; era listo, mimoso, y bastante atento, mirando siempre por su bien estar. Descubrió que su voz ya no le resultaba desagradable, todo lo contrario, la adoraba, sobre todo cuando le susurraba al oído. También se dio cuenta que sus bromas y su manera de picarla no la molestaban, sino que la divertían, y mucho además. Y lo más importante: se sentía cómoda con él como con ningún otro. No podía soportar aquella pseudo relación, o el poco tiempo que quedaba de ella. Necesitaba hablar con él.

Quedaron, como tantas veces, pero esta vez era diferente. Julchen se atrevió al fin a exponerle sus sentimientos, y a decirle abiertamente que no quería seguir con la apuesta: quería o terminar o convertirse en su novia de verdad. Él rió, diciendo que entonces eso significaba que había ganado, con su voz cantarina de siempre, pero a la vez con un toque sensual. Ella le sonrió con sorna, diciendo que ambos habían ganado algo.

Y ya las palabras sobraban, ambos dejaron volar lo que sentían por el otro, sellando su ahora noviazgo con un beso en los labios.




Recuerden no votar por sus propios fics! En caso de empate, se hará un desempate entre las piezas empatadas.

A votar se ha dicho, y que gane el mejor! Mucha suerte a todos!

Las votaciones estarán abiertas durante una semana. Pasado eso, se cerrarán y no podrán seguir votando. Así que voten, es ahora o nunca!

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Re: Concurso Be my Valentine - Votación: Categoría Escritura!

Mensaje por Minerva McGonagall el Mar Feb 21, 2012 8:21 am

Se cierra la votación.

Resultados:

Puntos por participación

Gryffindor: 20 puntos
Ravenclaw: 0 puntos
Hufflepuff: 0 puntos
Slytherin: 10 puntos

Tabla de posiciones:

Primer puesto: 50 puntos
Sin título - Manuel González Rodríguez y Julchen Weillschmidt
Slytherin

Segundo puesto: 25 puntos
Rechazo - Natalia Arlovskaya e Ivan Braginski
Slytherin

Tercer puesto: 10 puntos cada uno
P.D.: Te amo - Zero Braveheart y Rose Weasley
Gryffindor
Un día desde "Zero" - Zero Braveheart y Rose Weasley
Gryffindor

Totales

Gryffindor: 40 puntos
Ravenclaw: 0 puntos
Hufflepuff: 0 puntos
Slytherin: 85 puntos

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